Los problemas del emprendedor en su proceso de emprender

Joan Ramis impartió a los participantes de Connect’Up una formación centrada en desmenuzar el 'customer journey' y en comprender cómo las preguntas del usuario pueden convertirse en una brújula estratégica para cualquier startup.

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El empresario y formador, Joan Ramis.

Quedan pocas semanas para la final de Connect'Up y los participantes están inmersos en las últimas sesioes formativas. Ayer, en Sa Riera los emprendedores a enfrentaron a una de las competencias más determinantes para la evolución de un proyecto la capacidad de aprender de manera continua y pivotar con el cliente. La sesión, dirigida por el empresario Joan Ramis, se centró en desmenuzar el customer journey y en comprender cómo las preguntas del usuario pueden convertirse en una brújula estratégica para cualquier startup.

Ramis inició la jornada con un ejercicio aparentemente sencillo. Envió previamente un conjunto de preguntas a los participantes y les pidió que reflexionaran sobre si entendían el motivo de cada una de ellas. Este enfoque, según destacó, permite identificar si el emprendedor es capaz de captar la esencia del comportamiento del cliente y de detectar dónde surgen realmente las fricciones en un proceso de compra o uso.

La formación adoptó un fuerte componente experiencial. Los asistentes trabajaron en la construcción de un mapa del customer journey que recogía no solo la secuencia de acciones del cliente sino también las emociones, dudas y pensamientos que emergen en cada fase. Ramis insistió en que las preguntas planteadas por el cliente deben recogerse de forma literal porque contienen información esencial para diseñar o mejorar un producto o servicio. Escuchar la voz del cliente con precisión, subrayó, evita interpretaciones que pueden distorsionar el problema real.

A partir de las preguntas iniciales, Ramis elaboró un ejemplo de customer journey centrado en el perfil del emprendedor. Los participantes identificaron los procesos, sentimientos y obstáculos más comunes y agruparon la información en un mapa que mostraba las problemáticas por orden de importancia y frecuencia. Entre las temáticas detectadas destacaron la creación del MVP, la gestión financiera, la organización empresarial, las ventas y los desafíos personales. Tras el ejercicio colaborativo, el grupo sintetizó este conjunto de inquietudes bajo un título común que resumía la esencia del trabajo realizado: 'Los problemas del emprendedor en su proceso de emprender'.

En la segunda parte, marcada por un enfoque analítico, los finalistas aprendieron a vincular cada problema con los pensamientos y emociones que lo acompañan. Este vínculo, explicó Ramis, es clave para que una startup pueda adaptar su propuesta de valor a la realidad del cliente. La observación emocional se convierte así en una herramienta estratégica que ofrece pistas directas para optimizar el servicio o producto.

La sesión puso de relieve la importancia de escuchar de manera activa, interpretar con rigor y construir soluciones centradas en necesidades reales. Para los emprendedores, la metodología les permitió visualizar de manera más clara el camino que su cliente recorre y la forma en que sus proyectos pueden evolucionar para responder mejor a esos desafíos.